Precediendo

Putin Vs Trump (presidente cristiano) Batalla épica

2020.06.19 18:03 Davis3450 Putin Vs Trump (presidente cristiano) Batalla épica

Goku estaba tendido en el suelo, desangrándose e incapaz de levantarse. Había luchado lo mejor que pudo, pero al final no pudo igualar al gran y poderoso Donald J. Trump. René, acobardado por el miedo, llamó a Putin, "¡Eres nuestra última esperanza!" Putin, con una mirada decidida extendida por su cara, señaló a Trump. "¡Tu tiranía no prevalecerá más! ¡Tengo a mis amigos, mis compañeros y mi esperanza de mi lado! ¿Qué es lo que tienes? No tienes nada. Y tu reino de terror está a punto de terminar", exclamó. Crash Bandikahoot asintió, haciéndose eco del sentimiento. Habían pasado por tantas cosas juntos, ¿cómo podían perder cuando estaban tan cerca de terminarlo? "Nyeheheheh... Subestimas mi habilidad..." se burló el Donald. "Puede que tengas a tus amigos de tu lado, pero ¿qué es la amistad con un dios? Verás, he recogido las 7 Esmeraldas del Caos, y con el poder del Guantelete del Infinito, ¡desbloquearé las estrellas y ellas cumplirán mis órdenes!" Putin estaba imperturbable. Estaba confiado. Sabía que podía vencerlo. Eso es todo lo que importaba. "¿Entonces es así?", replicó Putin. Continuó: "Supongo que sólo hay una manera de resolver esto: ¡Agni Kai!" El tema de Super Smash Bros Brawl comenzó a sonar en la distancia. Bob Esponja tragó, temiendo lo que estaba por venir. Trump sonrió, "Acepto". La batalla se libró por muchos cromosomas, pero estaban demasiado igualados. Incluso con sus poderes de Hombre-Diablo, Putin no podía seguir el ritmo de la energía rimbombante de Trump. Finalmente, la lucha pareció llegar a su fin. Rick Sánchez murmuró un último y triste "Wubbalubbadubdub" mientras el mundo se consumía en el fuego. Al final de todo, Putin se puso en la cima, victorioso, pero ¿a qué costo? El mundo que había conocido y amado, que luchó por proteger, estaba en ruinas. Todos los demás estaban muertos. "Herobrine", susurró. "Nos reuniremos en el próximo mundo." Con esto precediendo a su último aliento, falleció. Este es el legado de la humanidad.
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2019.08.19 05:32 cinefiliamalversa The Killing of a Chinese Bookie (El asesinato de un corredor de apuestas chino) - 1976 - John Cassavetes

The Killing of a Chinese Bookie (El asesinato de un corredor de apuestas chino) - 1976 - John Cassavetes

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El asesinato de un corredor de apuestas chino es una película de 1976 estadounidense dirigida y escrita por John Cassavetes y protagonizada por Ben Gazzara. Una película rugoso y áspero, el personaje formidable Gazzara obras se basó en una personificación que hizo por su amigo Cassavetes en la década de 1970. Este es el segundo de sus tres colaboraciones, siguiendo Maridos y precediendo la Noche de Apertura.
Cosmo Vitelli, un veterano de la Guerra de Corea (1950-1953) con deudas de juego, posee un local de striptease en Las Vegas. Cuando pierde 23.000 dólares en una partida ilegal, sus acreedores le sugieren que pague la deuda con un asesinato.

online, subtitulado y en full HD:

https://cinefiliamalversa.blogspot.com/2016/01/the-killing-of-chinese-bookie-1976-john.html
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2016.05.23 23:53 ShaunaDorothy Venezuela: Nacionalismo populista vs. revolución proletaria - Vendetta de la Casa Blanca contra Chávez (2 - 2) (Primavera de 2006)

https://archive.is/YQ5Ia
Reforma vs. revolución
La tarea de los marxistas es arrancarle la máscara de “socialista” al régimen de Chávez y advertir que él representa al enemigo de clase. Aunque los competidores oportunistas de la TMI no llegan simplemente a adular a Chávez y su “Revolución Bolivariana”, sí participan en describir al caudillo de lenguaje izquierdista como un aliado potencial, si bien parcial y poco confiable, de la clase obrera. Así, el Comité por una Internacional Obrera (CIO) de Peter Taaffe, basado en Gran Bretaña, alaba a Chávez por iniciar “un debate sobre el desarrollo del socialismo”, “crucial para el desarrollo futuro de la revolución venezolana”, pero se queja de que “desgraciadamente” Chávez “carece de la perspectiva de extender la revolución socialista a otros [¡!] países de Latinoamérica” (“Venezuela: El socialismo vuelve al orden del día”, 6 de octubre de 2005).
Luego está la Liga por la Quinta Internacional (L5I) centrada en el grupo británico Workers Power, que titula un capítulo de su Anti-Capitalism: A Rough Guide to the Anti-Capitalist Movement [Anticapitalismo: Una guía preliminar del movimiento anticapitalista] (2005), “Hugo Chávez: ¿un nuevo líder para el movimiento anticapitalista?”. Polemizando contra los admiradores de los zapatistas mexicanos que creen que es posible hacer cambios sociales sin tomar el poder, la L5I escribe:
“Por lo menos, Chávez muestra que las verdaderas reformas no pueden llegar de las súplicas, que tan magros resultados le han dado a los campesinos mexicanos, sino de buscar el control del poder. El error de Chávez reside en no estar dispuesto a destruir aquellos elementos del estado venezolano —la judicatura y la policía sobre todo— que se oponen al progreso y lo frustran.”
Chávez no va a destruir las agencias de represión que son el núcleo del estado burgués —la judicatura, la policía, el sistema carcelario y “sobre todo” el ejército— porque él administra el estado burgués. Barrer la dictadura del capital en Venezuela significa barrer el régimen burgués mediante una revolución proletaria, no sermonear al hombre fuerte capitalista como si fuera un mal estudiante. Ciertamente, como se quejan sus seguidores de izquierda, Chávez ni siquiera ha purgado a muchos individuos recalcitrantes de sus puestos de mando en el ejército y la policía, como ocurre tras casi todos los golpes de estado latinoamericanos.
Bajo esta pátina de retórica seudoleninista, la L5I promueve la esencia del reformismo socialdemócrata: la concepción de que el estado burgués no necesita ser destrozado en el yunque de la revolución proletaria sino que puede ser reformado para servir como instrumento de transformación social. En Gran Bretaña, terreno nacional de Workers Power, históricamente esto ha tomado la forma de una lealtad lacaya al procapitalista y parlamentarista Partido Laborista (en el que el grupo británico de la TMI está profundamente enterrado). En Venezuela, esto significa maquillar el hecho de que el hombre fuerte populista Chávez es enemigo de clase de la lucha proletaria por el socialismo.
Populismo y neoliberalismo: Dos caras de la misma moneda
La popularidad de Chávez y su “Revolución Bolivariana” entre los jóvenes idealistas de izquierda —y los oportunistas veteranos— debe entenderse sobre el fondo de la destrucción de la Unión Soviética. Entre la juventud radical, alimentada con más de una década de propaganda sobre “la muerte del comunismo” tanto por la “izquierda” como por la derecha, la Revolución de Octubre es percibida ampliamente como un “experimento fallido”. También se rechaza el entendimiento de que la clase obrera es la única agencia de la revolución social contra el orden capitalista. Más aún, el capitalismo es en general identificado con un conjunto particular de medidas económicas conocido como “neoliberalismo”: la privatización extensa de instalaciones públicas, la destrucción de los programas de bienestar social y el engrandecimiento imperialista implacable.
La historia reciente de Venezuela demuestra bastante bien que el neoliberalismo y el populismo no son sino dos caras de la misma moneda, a veces llevadas a cabo por el mismo régimen burgués en distintos periodos. Carlos Andrés Pérez de Acción Democrática (AD), por ejemplo, es recordado como el presidente que nacionalizó el petróleo y la minería a mediados de los años 70 y también como el presidente que introdujo la terapia de choque del FMI. AD declamaba con retórica socialdemócrata y controlaba la federación sindical corporativista, CTV. Levantada por un aumento en los réditos del petróleo en los años 60, la burguesía amasó una inmensa fortuna. Al mismo tiempo, AD y el partido burgués y procatólico COPEI, que en distintos momentos ha sido tanto socio como rival de AD, presidieron sobre los salarios obreros más altos de Latinoamérica, así como unos extensos controles a los precios y subsidios a la alimentación, el transporte, la educación, la salubridad y otras necesidades.
Pero en la década de 1980, el boom petrolero terminó y la bomba de la enorme deuda imperialista explotó, lo que llevó a un desplome en los estándares de vida de los trabajadores, recortes masivos en los servicios sociales y otras medidas de austeridad severa. La porción de la población que vivía bajo la línea de pobreza casi se duplicó, de 36 a 66 por ciento entre 1984 y 1995. Conforme la industria y la agricultura declinaban, una gran cantidad de obreros anteriormente sindicalizados y de pobres rurales fue lanzada a la “economía informal” de bajos ingresos, tratando de ganarse la vida como vendedores ambulantes, sirvientes, obreros eventuales, etc. La tasa de membresía sindical cayó del 26.4 por ciento en 1988 al 13.5 por ciento en 1995, dejando a la CTV como el coto vedado de una capa relativamente privilegiada de obreros petroleros y otros empleados públicos.
En 1989, Pérez introdujo su paquetazo de medidas de austeridad. Esto provocó protestas masivas, el Caracazo, que fueron brutalmente reprimidas. En un ensayo en Venezuelan Politics in the Chávez Era [La política venezolana en la era de Chávez] (Steve Ellner y Daniel Hellinger, editores [2003]), Kenneth Roberts escribe:
“La combinación de la polarización social y el desinterés político resultó ser altamente inflamable después de 1989, cuando los venezolanos le dieron la espalda a la política oficial y dieron su apoyo a una serie de líderes independientes y partidos de protesta. Para finales de los años 90, la extendida desilusión produjo un suelo fértil para el actor externo político consumado: un antiguo comandante de paracaidistas que capturó la imaginación popular dirigiendo un golpe de estado fallido contra el desacreditado régimen democrático.”
Éstas eran las condiciones clásicas para el surgimiento de un hombre fuerte populista como Chávez.
Otro ejemplo de un populista nacionalista latinoamericano es el mexicano Lázaro Cárdenas, que nacionalizó las compañías petroleras extranjeras e hizo una significativa distribución agraria a los campesinos en la década de 1930. También rompió huelgas y subordinó a la clase obrera mediante la federación sindical corporativista CTM. En un artículo de mayo de 1939 titulado “La industria nacionalizada y la administración obrera”, Trotsky señaló:
“En los países industrialmente atrasados el capital extranjero juega un rol decisivo. De ahí la relativa debilidad de la burguesía nacional en relación al proletariado nacional. Esto crea condiciones especiales de poder estatal. El gobierno gira entre el capital extranjero y el nacional, entre la relativamente débil burguesía nacional y el relativamente poderoso proletariado. Esto le da al gobierno un carácter bonapartista de índole particular. Se eleva, por así decirlo por encima de las clases. En realidad, puede gobernar o bien convirtiéndose en instrumento del capitalismo extranjero y sometiendo al proletariado con las cadenas de una dictadura policial, o maniobrando con el proletariado, llegando incluso a hacerle concesiones, ganando de este modo la posibilidad de disponer de cierta libertad en relación a los capitalistas extranjeros.”
El bonapartismo en Venezuela
En Venezuela, el fundador de AD, Rómulo Betancourt, que hablaba de socialismo, gobernó coligado con los militares en la década de 1940 y purgó los sindicatos de comunistas, haciendo de la CTV un mero adjunto laboral, dócil y corporativista, de AD. Leyendo del mismo guión, Chávez llevó a cabo reformas sociales destinadas a consolidar una base de apoyo entre el pueblo pobre. Su objetivo era usar esta base como un ariete no sólo contra sus enemigos en la oligarquía, sino particularmente contra la federación sindical CTV, cuya dirigencia, además de formar parte de AD, está vinculada a la CIA mediante la burocracia sindical de la AFL-CIO de Estados Unidos.
Bajo el grito de llevar la “democracia” a la CTV, Chávez buscó poner a los sindicatos a raya. En 1998 tomó posesión declarando que la CTV “debe ser demolida” y trató, sin éxito, de imponer un referéndum antisindical dos años después. Por su parte, los notoriamente proimperialistas líderes sindicales de la CTV, se aliaron con los patrones petroleros y otros sectores opuestos a Chávez de la burguesía y el ejército en el fallido golpe de 2002 y la extensa huelga sindical y patronal de la industria petrolera que comenzó meses después.
En abril de 2003, la Fuerza Bolivariana de Trabajadores (FBT) de la CTV y otros burócratas sindicales chavistas establecieron una nueva central sindical bajo los auspicios del gobierno. La Unión Nacional de Trabajadores (UNT) gestionó hasta un 76.5 por ciento de los contratos laborales firmados en 2003-04, según el Ministerio del Trabajo de Chávez, mientras que la CTV capturó apenas un 20 por ciento. La UNT ya obtuvo el visto bueno de la Organización Internacional del Trabajo de la ONU y de los líderes proimperialistas del Congreso Sindical británico. También ha sido recibida con entusiasmo por la falsa izquierda internacionalmente, incluyendo a los grupos que ofrecen una tímida crítica a Chávez. En particular, estos grupos celebran las ocasionales ocupaciones de plantas y el llamado de la UNT a la “cogestión” (mal identificada con el “control obrero”) como evidencia de que la “Revolución Bolivariana” no es simplemente producto de las medidas del gobierno sino que está conducida por la lucha de la clase obrera en el fondo de la sociedad venezolana.
El Socialist Worker (5 de agosto de 2005), periódico de la International Socialist Organization (ISO) estadounidense, reportó exultante que los líderes de la UNT llamaron por “la formación de un partido obrero de masas que pueda luchar por una revolución socialista en Venezuela”. Aparentando una pose ligeramente más crítica, el Grupo Internacionalista escribe en The Internationalist (septiembre-octubre de 2005): “La UNT ha adoptado un discurso socialista, y hasta critica los planes gubernamentales de ‘cogestión’, abogando por el ‘control obrero’. Sin embargo, ninguno de los principales sectores de la UNT ha adoptado un programa revolucionario orientado a preparar una revolución socialista. Buscan en cambio presionar al gobierno de Chávez a la izquierda.” Particularmente viniendo del GI, ésta es una manera bastante benévola de describir una central sindical que fue establecida bajo la tutela del gobierno de Chávez.
Leyendo su último artículo nadie podría adivinarlo, pero en noviembre de 2000 el GI entonaba una melodía diferente en un artículo llamado “Contra Chávez, la Bolsa y el FMI: Venezuela —¡Movilizar el poder obrero para derrotar el referéndum antisindical!”. El artículo, que apareció en español en su página web, retrataba al populista venezolano como un mero títere de la bolsa de Caracas y de los imperialistas y minimizaba los peligros de una intervención imperialista estadounidense, así como los lazos orgánicos de la CTV con la burguesa AD y sus contactos históricos con los frentes “laborales” de la CIA en Latinoamérica.
Lo que llamó nuestra atención en particular era que entonces el GI no describía a la CTV como corporativista, una omisión especialmente notable dado el uso que dan a esta etiqueta para no defender a la central sindical mexicana CTM contra los ataques del gobierno. Observamos que “Dada su historia de alinearse tras nacionalistas ‘antiimperialistas’ desde México hasta Puerto Rico y más allá, podría haberse esperado que el GI se acomodara al nacionalista-populista Chávez” (“El Grupo Internacionalista sobre Venezuela: El oportunismo une las parejas más extrañas”, Espartaco No. 19, otoño-invierno de 2002). Ya que finalmente olfateó de qué lado sopla el viento, el GI ahora se está apresurando a ubicarse en el flanco izquierdo del club de admiradores de la Revolución Bolivariana. Ahora el GI consigna a la CTV al basurero.
Los líderes de la UNT ciertamente hablan de manera más radical que los de la CTV —conectados a la CIA—, pero no están menos atados al gobierno capitalista. En septiembre, la UNT y la FBT organizaron un “taller de educación política” en Caracas “con la colaboración del Ministerio del Trabajo”, según un reporte de Jorge Martín (www.handsoffvenezuela.org, 26 de septiembre de 2005). Ahí se aprobó una resolución que hablaba de “la lucha histórica por la emancipación de la clase obrera”, “el socialismo como la esperanza de las clases oprimidas del mundo” y la necesidad de expropiar los medios de producción. Precediendo toda esta fogosa retórica, había una promesa servil de “ratificar el papel dirigente de nuestro presidente, Hugo Chávez Frías, en la revolución democrática y participativa”. Todo lo que se diga de la revolución socialista y de un partido obrero de masas no es sino aire caliente en ausencia de una lucha por la independencia completa e incondicional del proletariado frente al estado capitalista y sus partidos políticos.
El fraude de la “cogestión”
Al cantar sus alabanzas al fraude de la “cogestión”, al que Chávez y la UNT anuncian como “control obrero”, la izquierda reformista ayuda a fortalecer el control del estado capitalista sobre el movimiento obrero venezolano. En Estados Unidos, el Workers World Party anuncia exultante que “Los obreros están tomando el control en Venezuela”: “En todas partes de Venezuela los obreros avanzan en la formación de nuevas organizaciones obreras. Toman fábricas aquí y experimentan con la cogestión allá. Los obreros están desafiando las viejas relaciones de clase y están llegando al entendimiento colectivo de su misión histórica en la lucha por el socialismo” (Workers World, 5 de mayo de 2005).
En términos marxistas, el control obrero no es una institución ni una exigencia que la burguesía deba cumplir. Es el poder dual en el lugar de la producción durante una crisis revolucionaria; es decir, los obreros tienen el poder de vetar las acciones de la administración a las que se opongan. Sólo puede terminar con la toma del poder estatal por parte de los obreros mediante una revolución socialista, o en la reafirmación, por parte de los capitalistas, de su poder mediante la contrarrevolución. Lo que la cínica “izquierda” pro-Chávez presenta como “control obrero” es en realidad un esquema para institucionalizar la colaboración de clases y apretar el nudo que ata a las organizaciones obreras con los capitalistas y su estado. No hay nada nuevo en esto. En su artículo inconcluso de 1940 “Los sindicatos en la era de la decadencia imperialista”, Trotsky escribió:
“La administración de los ferrocarriles, de los campos petroleros, etc., por medio de organizaciones obreras, no tiene nada en común con el control obrero sobre la industria, pues, la esencia de la cuestión en esta administración es que se realiza por medio de la burocracia obrera que es independiente de los obreros, pero que al contrario, depende completamente del estado burgués.”
En la Venezuela actual, el principal ejemplo de “control obrero” es la fábrica de suministros de papel Venepal (ahora Invepal). Habiendo empleado mil 600 trabajadores, para el momento de su nacionalización en enero de 2005 esta fábrica en bancarrota ya sólo tenía 350. La compañía, que tenía dificultades desde 1997, simplemente no pudo reanudar la producción tras haber apoyado la huelga patronal de 2002 contra Chávez. Los obreros finalmente acudieron a éste, que procedió a nacionalizar la compañía. Sin embargo, al principio sería administrada directamente por el estado, y sólo en una etapa posterior se transformaría en una estructura de cogestión entre los obreros y el estado bajo supervisión directa de la ministra del trabajo, María Cristina Iglesias. Seis meses después de que la TMI gritara “¡socialismo!” por la nacionalización de Venepal, los grantistas fueron forzados a reconocer en un artículo en internet (18 de julio de 2005) que “los líderes del sindicato han dado el paso de dispersar al sindicato y esperan comprar la parte estatal de la compañía para ser los únicos dueños y quedarse con todas las ganancias de la producción” (Jorge Martín, “Chávez anuncia la expropiación de fábricas cerradas”).
Otro ejemplo de “cogestión” es la planta de aluminio ALCASA en Ciudad Guayana, cuyo consejo de administración ahora incluye a dos directores electos por los obreros y cuatro nombrados por el estado, según un reporte del Militant (15 de agosto de 2005), periódico del Socialist Workers Party estadounidense. Un dirigente local del sindicato Sintralcasa dijo que él no estaba por la nacionalización a gran escala, explicando: “dependemos mucho de la economía estadounidense, así que no proponemos derrumbar al imperio.” Otro dijo, “ahora que tenemos la cogestión, el sindicato ya no habla sólo de aumentar los salarios.” Y continuó: “tenemos que aumentar la producción y bajar los costos.”
El Socialist Worker de la ISO asegura a sus lectores que “la cogestión no tiene nada que ver con la coadministración socialdemócrata”. De hecho, eso es exactamente lo que es, una variante de lo que en Alemania se llama Mitbestimmung (codeterminación), llevada a cabo mediante consejos de fábrica (Betriebsräte) que por ley, si bien no siempre en la práctica, incluyen representantes de la administración. Acaso un ejemplo más pertinente a la actual situación en Venezuela sea el de la “autogestión” en la Argelia poscolonial de principios de la década de 1960. La Union Générale des Travailleurs Algériens (UGTA) organizaba comités de autogestión de obreros independientes en las fábricas y en las fincas rurales abandonadas por los colonos franceses que se habían ido. Temeroso de un reto a su dominio, el régimen nacionalista-burgués, de lenguaje muy izquierdista, del FLN (Frente de Liberación Nacional) de Ahmed Ben Bella impulsó la institucionalización de la autogestión y una regimentación estatal cada vez mayor de la UGTA. Una vez que el poder de la clase obrera había sido encadenado, el “socialista” Ben Bella fue derrocado en un golpe de estado palaciego.
Un papel central en la traición a los obreros argelinos fue el que desempeñó Michel Pablo, que era asesor del gobierno capitalista del FLN. En su folleto World in Revolution [El mundo en revolución], Pablo presumía de haber “ayudado a codificar e institucionalizar la autogestión en Argelia, y a redactar la Ley de Reforma Argelina así como las medidas sociales y económicas del país entre 1962 y 1965” (ver: “Nunca aprenderán”, WV No. 86, 21 de noviembre de 1975). Años antes, siendo líder de la IV Internacional (CI) trotskista, Pablo elaboró el programa liquidacionista que fue responsable de la destrucción de la CI. Hoy, la TMI de Alan Woods, cuyo linaje político viene directamente de Pablo, aspira a repetir su papel en Venezuela.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/25/venezuela.html
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2016.05.22 00:08 ShaunaDorothy Venezuela: Nacionalismo populista vs. revolución proletaria - Vendetta de la Casa Blanca contra Chávez (2 -2) (9 de diciembre de 2005)

https://archive.is/ijLOC
Populismo y neoliberalismo: Dos caras de la misma moneda
La popularidad de Chávez y su “Revolución Bolivariana” entre los jóvenes idealistas de izquierda —y los oportunistas veteranos— debe entenderse sobre el fondo de la destrucción de la Unión Soviética. Entre la juventud radical, alimentada con más de una década de propaganda sobre “la muerte del comunismo” tanto por la “izquierda” como por la derecha, la Revolución de Octubre es percibida ampliamente como un “experimento fallido”. También se rechaza el entendimiento de que la clase obrera es la única agencia de la revolución social contra el orden capitalista. Más aun, el capitalismo es en general identificado con un conjunto particular de medidas económicas conocido como “neoliberalismo”: la privatización extensa de instalaciones públicas, la destrucción de los programas de bienestar social, y el engrandecimiento imperialista implacable.
La historia reciente de Venezuela demuestra bastante bien que el neoliberalismo y el populismo no son sino dos caras de la misma moneda, a veces llevadas a cabo por el mismo régimen burgués en distintos periodos. Carlos Andrés Pérez de Acción Democrática (AD), por ejemplo, es recordado como el presidente que nacionalizó el petróleo y la minería a mediados de los años setenta y también como el presidente que introdujo la terapia de choque del FMI. AD declamaba con retórica socialdemócrata y controlaba la federación sindical corporativista, CTV. Levantada por un aumento en los réditos del petróleo en los años 60, la burguesía amasó una inmensa fortuna. Al mismo tiempo, AD y el partido burgués y procatólico COPEI, que en distintos momentos ha sido tanto socio como rival de AD, presidieron sobre los salarios obreros más altos de Latinoamérica, así como unos extensos controles a los precios y subsidios a la alimentación, el transporte, la educación, la salubridad y otras necesidades.
Pero en la década de 1980, el boom petrolero terminó y la bomba de la enorme deuda imperialista explotó, lo que llevó a un desplome en los estándares de vida de los trabajadores, recortes masivos en los servicios sociales y otras medidas de austeridad severa. La porción de la población que vivía bajo la línea de pobreza casi se duplicó, de 36 a 66 por ciento entre 1984 y 1995. Conforme la industria y la agricultura declinaban, una gran cantidad de obreros anteriormente sindicalizados y de pobres rurales fue lanzada a la “economía informal” de bajos ingresos, tratando de ganarse la vida como vendedores ambulantes, sirvientes, obreros eventuales, etc. La tasa de membresía sindical cayó del 26.4 por ciento en 1988 al 13.5 por ciento en 1995, dejando a la CTV como el coto vedado de una capa relativamente privilegiada de obreros petroleros y otros empleados públicos.
En 1989, Pérez introdujo su paquetazo de medidas de austeridad. Esto provocó protestas masivas, el Caracazo, que fueron brutalmente reprimidas. En un ensayo en Venezuelan Politics in the Chávez Era [La política venezolana en la era de Chávez] (ed. Steve Ellner and Daniel Hellinger [2003]), Kenneth Roberts escribe:
“La combinación de la polarización social y el desinterés político resultó ser altamente inflamable después de 1989, cuando los venezolanos le dieron la espalda a la política oficial y dieron su apoyo a una serie de líderes independientes y partidos de protesta. Para finales de los años noventa, la extendida desilusión produjo un suelo fértil para el actor externo político consumado: un antiguo comandante de paracaidistas que capturó la imaginación popular dirigiendo un golpe de estado fallido contra el desacreditado régimen democrático.”
Éstas eran las condiciones clásicas para el surgimiento de un hombre fuerte populista como Chávez.
Otro ejemplo de un populista nacionalista latinoamericano es Lázaro Cárdenas de México, que nacionalizó las compañías petroleras extranjeras e hizo una significativa distribución agraria a los campesinos en la década de 1930. También rompió huelgas y subordinó a la clase obrera mediante la federación sindical corporativista CTM. En un artículo de mayo de 1939 titulado “La industria nacionalizada y la administración obrera”, Trotsky señaló:
“En los países industrialmente atrasados el capital extranjero juega un rol decisivo. De ahí la relativa debilidad de la burguesía nacional en relación al proletariado nacional. Esto crea condiciones especiales de poder estatal. El gobierno gira entre el capital extranjero y el nacional, entre la relativamente débil burguesía nacional y el relativamente poderoso proletariado. Esto le da al gobierno un carácter bonapartista de índole particular. Se eleva, por así decirlo por encima de las clases. En realidad, puede gobernar o bien convirtiéndose en instrumento del capitalismo extranjero y sometiendo al proletariado con las cadenas de una dictadura policial, o maniobrando con el proletariado, llegando incluso a hacerle concesiones, ganando de este modo la posibilidad de disponer de cierta libertad en relación a los capitalistas extranjeros.”
El bonapartismo en Venezuela
En Venezuela, el fundador de AD, Rómulo Betancourt, que hablaba de socialismo, gobernó coaligado con los militares en la década de 1940 y purgó los sindicatos de comunistas, haciendo de la CTV un mero adjunto laboral, dócil y corporativista, de AD. Leyendo del mismo guión, Chávez llevó a cabo reformas sociales destinadas a consolidar una base de apoyo entre el pueblo pobre. Su objetivo era usar esta base como un ariete no sólo contra sus enemigos en la oligarquía, sino particularmente contra la federación sindical CTV, cuya dirigencia, además de formar parte de AD, está vinculada a la CIA mediante la burocracia sindical de la AFL-CIO de Estados Unidos.
Bajo el grito de llevar la “democracia” a la CTV, Chávez buscó poner a los sindicatos a raya. En 1998 tomó posesión declarando que la CTV “debe ser demolida” y trató, sin éxito, de imponer un referendo antisindical dos años después. Por su parte, los notoriamente pro-imperialistas líderes sindicales de la CTV, se aliaron con los patrones petroleros y otros sectores opuestos a Chávez de la burguesía y el ejército en el fallido golpe de 2002 y la extensa huelga sindical y patronal de la industria petrolera que comenzó meses después.
En abril de 2003, la Fuerza Bolivariana de Trabajadores (FBT) de la CTV y otros burócratas sindicales chavistas establecieron una nueva central sindical bajo los auspicios del gobierno. La Unión Nacional de Trabajadores (UNT) gestionó hasta un 76.5 por ciento de los contratos laborales firmados en 2003-04, según el ministerio del Trabajo de Chávez, mientras que la CTV capturó apenas un 20 por ciento. La UNT ya obtuvo el visto bueno de la Organización Internacional del Trabajo de la ONU y de los líderes proimperialistas del Congreso Sindical británico. También ha sido recibida con entusiasmo por la falsa izquierda internacionalmente, incluyendo a los grupos que ofrecen una tímida crítica a Chávez. En particular, estos grupos celebran las ocasionales ocupaciones de plantas y el llamado de la UNT a la “cogestión” (mal identificada con el “control obrero”) como evidencia de que la “Revolución Bolivariana” no es simplemente producto de las medidas del gobierno sino que está conducida por la lucha de la clase obrera en el fondo de la sociedad venezolana.
El Socialist Worker (5 de agosto de 2005), periódico de la International Socialist Organization (ISO) estadounidense, reportó exultante que los líderes de la UNT llamaron por “la formación de un partido obrero de masas que pueda luchar por una revolución socialista en Venezuela”. Aparentando una pose ligeramente más crítica, el Grupo Internacionalista escribe en The Internationalist (septiembre-octubre de 2005): “La UNT ha adoptado un discurso socialista, y hasta critica los planes gubernamentales de ‘cogestión’, abogando por el ‘control obrero’. Sin embargo, ninguno de los principales sectores de la UNT ha adoptado un programa revolucionario orientado a preparar una revolución socialista. Buscan en cambio presionar al gobierno de Chávez a la izquierda.” Particularmente viniendo del GI, ésta es una manera particularmente benévola de describir una central sindical que fue establecida bajo la tutela del gobierno de Chávez.
Leyendo su último artículo nadie podría adivinarlo, pero en noviembre de 2000 el GI entonaba una melodía diferente en un artículo llamado “Contra Chávez, la bolsa de valores y el FMI—Venezuela: Movilizar el poder obrero para derrotar el referéndum antisindical!”. El artículo, que apareció en español en su página web, retrataba al populista venezolano como un mero títere de la bolsa de Caracas y de los imperialistas y minimizaba los peligros de una intervención imperialista estadounidense, así como los lazos orgánicos de la CTV con la burguesa AD y sus contactos históricos con los frentes “laborales” de la CIA en Latinoamérica.
Lo que llamó nuestra atención en particular era que entonces el GI no describía a la CTV como corporativista, una omisión especialmente notable dado el uso que dan a esta etiqueta para no defender a la central sindical mexicana CTM contra los ataques del gobierno. Observamos que “Dada su historia de alinearse tras nacionalistas ‘antiimperialistas’ desde México hasta Puerto Rico y más allá, podría haberse esperado que el GI se acomodara al nacionalista-populista Chávez” (El GI sobre Venezuela: El oportunismo une las parejas más extrañas” Espartaco No.19, otoño invierno de 2002). Ya que finalmente olfateó de qué lado sopla el viento, el GI ahora se está apresurando a ubicarse en el flanco izquierdo del club de admiradores de la Revolución Bolivariana. Ahora el GI consigna a la CTV al basurero.
Los líderes de la UNT ciertamente hablan de manera más radical que los de la CTV —conectados a la CIA—, pero no están menos atados al gobierno capitalista. En septiembre, la UNT y la FBT organizaron un “taller de educación política” en Caracas “con la colaboración del Ministerio del trabajo”, según un reporte de Jorge Martín (www.handsoffvenezuela.org, 26 de septiembre de 2005). Ahí se aprobó una resolución que hablaba de “la lucha histórica por la emancipación de la clase obrera”, “el socialismo como la esperanza de las clases oprimidas del mundo” y la necesidad de expropiar los medios de producción. Precediendo toda esta fogosa retórica, había una promesa servil de “ratificar el papel dirigente de nuestro presidente, Hugo Chávez Frías, en la revolución democrática y participativa”. Todo lo que se diga de la revolución socialista y de un partido obrero de masas no es sino aire caliente en ausencia de una lucha por la independencia completa e incondicional del proletariado frente al estado capitalista y sus partidos políticos.
El fraude de la “cogestión”
Al cantar sus alabanzas al fraude de la “cogestión”, al que Chávez y la UNT anuncian como “control obrero”, la izquierda reformista ayuda a fortalecer el control del estado capitalista sobre el movimiento obrero venezolano. En EE.UU., el Workers World Party anuncia exultante que “Los obreros están tomando el control en Venezuela”: “En todas partes de Venezuela los obreros avanzan en la formación de nuevas organizaciones obreras. Toman fábricas aquí y experimentan con la cogestión allá. Los obreros están desafiando las viejas relaciones de clase y están llegando a la realización colectiva de su misión histórica en la lucha por el socialismo.” (Workers World, 5 de mayo de 2005).
En términos marxistas, el control obrero no es una institución ni una exigencia que la burguesía deba cumplir. Es el poder dual en el lugar de la producción durante una crisis revolucionaria; es decir, los obreros tienen el poder de vetar las acciones de la administración a las que se opongan. Sólo puede terminar con la toma del poder estatal por parte de los obreros mediante una revolución socialista, o en la reafirmación, por parte de los capitalistas, de su poder mediante la contrarrevolución. Lo que la cínica “izquierda” pro-Chávez presenta como “control obrero” es en realidad un esquema para institucionalizar la colaboración de clases y apretar el nudo que ata a las organizaciones obreras con los capitalistas y su estado. No hay nada nuevo en esto. En su artículo inconcluso de 1940 “Los sindicatos en la era de la decadencia imperialista”, Trotsky escribió:
“La administración de los ferrocarriles, de los campos petroleros, etc., por medio de organizaciones obreras, no tienen nada en común con el control obrero sobre la industria, pues, la esencia de la cuestión en esta administración es que se realiza por medio de la burocracia obrera que es independiente de los obreros, pero que al contrario, depende completamente del estado burgués.”
En la Venezuela actual, el principal ejemplo de “control obrero” es la fábrica de suministros de papel Venepal (ahora Invepal). Habiendo empleado mil 600 trabajadores, para el momento de su nacionalización en enero de 2005, esta fábrica en bancarrota ya sólo tenía 350. La compañía, que tenía dificultades desde 1997, simplemente no pudo reanudar la producción tras haber apoyado la huelga patronal de 2002 contra Chávez. Los obreros finalmente acudieron a éste, que procedió a nacionalizar la compañía. Sin embargo, al principio sería administrada directamente por el estado, y sólo en una etapa posterior se transformaría en una estructura de cogestión entre los obreros y el estado bajo supervisión directa de la ministra del trabajo, María Cristina Iglesias. Seis meses después de que la TMI gritara “¡socialismo!” por la nacionalización de Venepal, los grantistas fueron forzados a reconocer en un artículo en internet (18 de julio de 2005) que “los líderes del sindicato han dado el paso de dispersar al sindicato y esperan comprar la parte estatal de la compañía para ser los únicos dueños y quedarse con todas las ganancias de la producción” (Jorge Martín, “Chávez anuncia la expropiación de fábricas cerradas”).
Otro ejemplo de “cogestión” es la planta de aluminio ALCASA en Ciudad Guayana, cuyo consejo de administración ahora incluye a dos directores electos por los obreros y cuatro nombrados por el estado, según un reporte del Militant (15 de agosto de 2005), periódico del Socialist Workers Party estadounidense. Un dirigente local del sindicato Sintralcasa dijo que él no estaba por la nacionalización a gran escala, explicando: “dependemos mucho de la economía estadounidense, así que no proponemos derrumbar al imperio.” Otro dijo, “ahora que tenemos la cogestión, el sindicato ya no habla sólo de aumentar los salarios.” Y continuó: “tenemos que aumentar la producción y bajar los costos.”
El Socialist Worker de la ISO asegura a sus lectores que “la cogestión no tiene nada que ver con la coadministración socialdemócrata”. De hecho, eso es exactamente lo que es, una variante de lo que en Alemania se llama Mitbestimmung (codeterminación), llevada a cabo mediante consejos de fábrica (Betriebsräte) que por ley, si bien no siempre en la práctica, incluyen representantes de la administración. Acaso un ejemplo más pertinente a la actual situación en Venezuela sea el de la “autogestión” en la Argelia poscolonial de principios de la década de 1960. La Union Générale des Travailleurs Algériens (UGTA) organizaba comités de autogestión de obreros independientes en las fábricas y en las fincas rurales abandonadas por los colonialistas franceses que se habían ido. Temeroso de un reto a su dominio, el régimen nacionalista-burgués, de lenguaje muy izquierdista, del FLN (Frente de Liberación Nacional) de Ahmed Ben Bella impulsó la institucionalización de la autogestión y una regimentación estatal cada vez mayor de la UGTA. Una vez que el poder de la clase obrera había sido encadenado, el “socialista” Ben Bella fue derrocado en un golpe de estado palaciego.
Un papel central en la traición de los obreros argelinos fue el que desempeñó Michel Pablo, que era asesor del gobierno capitalista del FLN. En su folleto World in Revolution [El mundo en revolución], Pablo presumía de haber “ayudado a codificar e institucionalizar la autogestión en Argelia, y a redactar la Ley de Reforma Argelina así como las medidas sociales y económicas del país entre 1962 y 1965” (ver: “Nunca aprenderán”, WV No. 86, 21 noviembre de 1975). Años antes, siendo líder de la IV Internacional (CI) trotskista, Pablo elaboró el programa liquidacionista que fue responsable de la destrucción de la CI. Hoy, la TMI de Alan Woods, cuyo linaje político viene directamente de Pablo, aspira a repetir su papel en Venezuela.
La historia tiene reservado un severo veredicto para aquellos “izquierdistas” que promueven a uno u otro caudillo capitalista con retórica izquierdista. El camino hacia adelante para los oprimidos de todas las Américas no está en pintar a los hombres fuertes nacionalistas como revolucionarios, ni a las incursiones populistas como revoluciones. Está, por el contrario, en la construcción de secciones nacionales de una IV Internacional reforjada en el espíritu de una hostilidad revolucionaria intransigente a todas y cada una de las formas del domino capitalista. Al sur del Río Bravo, estos partidos habrán de construirse en combate político contra las extendidas ilusiones en el populismo y el nacionalismo. En Estados Unidos, las entrañas del monstruo imperialista, el partido obrero revolucionario se construirá en la lucha por arrancar al proletariado de los partidos capitalistas Demócrata y Republicano y por remplazar a los proimperialistas líderes de la AFL-CIO con una dirección clasista.
http://www.icl-fi.org/espanol/leaflets/venzuela.html
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2011.02.11 21:35 foo_fighter Las tres formas del plural / The three forms of the plural

Español

Siguiendo con el tema de los sustantivos, ahora explicaré el plural.
En el Náhuatl existen tres distintas maneras de hacer plurales los sustantivos. La primera forma es la coloquial, informal. La segunda y la tercera son formales, cuando se le quiere dar elegancia a las palabras o mostrar respeto a las cosas. La tercera es más elegante que la segunda.
Primera forma del plural
Para formar este plural, se corta el sufijo del sustantivo (hablé de ellos en el post de sustantivos) y se sustituye por la partícula -me. Hay que prestar atención a la última sílaba para no confundir las terminaciones.
Ejemplos:
Notas:
  1. Se podrán dar cuenta que para la terminación -lli, las eles se dividen una para cada sílaba, es decir, sólo se corta una, y la otra se mantiene.
  2. La terminación -huitl en algunas palabras como xihuitl, al sustituirse por -me, mantiene la h en la palabra. Si recuerdan, al estar precediendo una h a otra consonante, se pronuncia como j. Entonces xihuitl se pronuncia "shiuitl" y xihme se pronuncia "shijme".
Segunda forma del plural
Para dar un sentido más propio a la oración, los sustantivos se hacen plurales usando la terminación -tin. Sin embargo, existen dos excepciones: para las terminaciones -tl e -itl no aplica, y para la terminación -matl se utiliza -nti por eufonía.
Ejemplos:
Tercera forma del plural
Si un día les toca hablar con el emperador mexica, ésta es la forma del plural con la que deberán entablar conversación, si es que no quieren visitar la piedra de los sacrificios. Para utilizarla, se utiliza la misma terminación que en la segunda forma, y además se debe duplicar la primera sílaba. La terminación -lli no utiliza esta forma.
Ejemplos:
Notas:
  1. Es importante saber que la terminación -huitl se toma como una sílaba, pero al transformarse en plural, la h se mantiene en la palabra y pasa a formar parte de la anterior sílaba. Esto lo aclaro porque podría pensarse que la primera sílaba de xihuitl es xih, pero no, es xi, y es la que se duplica.

English

Continuing with the topic of nouns, now I will explain the plural.
There are three different ways of forming plurals in Nahuatl. The first form is colloquial, informal. The second and third forms are formal, and they are used when you want to give elegance to the words or show respect to things. The third form is more elegant than the second one.
First plural form
To form this plural form, the suffix of the noun has to be cut from the word (I wrote about these suffixes in the post about nouns) and it is substituted by the -me particle. Special attention has to be paid to the last syllable so the suffix is not confused with the other ones.
Examples:
  • te-tl (rock) => te-me (rocks)
  • ma-itl (hand) => ma-me (hands)
  • cal-li (house) => cal-me (houses)
  • toch-tli (rabbit) => toch-me (rabbits)
  • mich-in (fish) => mich-me (fish [plural])
  • xih-uitl (plant/year) = > xih-me (plants/years)
  • tzonteco-matl (skull/head) = tzonteco-me (skulls/heads)
Notes:
  1. You may have realized that in the suffix -lli the ll is divided, and each l goes to a different syllable. This way, one l is mantained in the noun when it is pluralized.
  2. When the suffix -huitl is cut from some words like xihuitl and substituted with -me, it leaves the h in the word. If you remember, when the h is preceding another consonant, it sounds like the h in hat of house. This way, xihuitl is pronounced "she-wee-tl" and xihme is pronounced "she-h-meh".
Second plural form
If you want to give a more proper sense to the sentence, the nouns are pluralized using the suffix -tin. However, there are two exceptions: for the suffixes -tl and -itl this rule does not apply, and for the suffix -matl, the rule is to substitute it with -nti, just for the euphony.
Examples:
  • te-tl (rock) => te-me (rocks) [Does not apply, the first form is still used]
  • ma-itl (hand) => ma-me (hands) [Does not apply, the first form is still used]
  • cal-li (house) => cal-tin (houses)
  • toch-tli (rabbit) => toch-tin (rabbits)
  • mich-in (fish) => mich-tin (fish [plural])
  • xih-uitl (plant/year) = > xih-tin (plants/years)
  • tzonteco-matl (skull/head) = tzonteco-nti (skulls/heads) [The n goes at the beginning of the syllable]
Third plural form
If one day you get to speak with the Aztec Emperor, this is the plural form you'll utilize, unless you want to visit the sacrificial stone. Its structure consist of using the second plural form, and duplicating the first syllable. The suffix -lli does not use this form.
Examples:
  • te-tl (rock) => te-me (rocks) [Does not apply, the first form is still used]
  • ma-itl (hand) => ma-me (hands) [Does not apply, the first form is still used]
  • cal-li (house) => cal-tin (houses) [Does not apply, the second form is still used]
  • toch-tli (rabbit) => to-toch-tin (rabbits)
  • mich-in (fish) => mi-mich-tin (fish [plural])
  • xih-uitl (plant/year) = > xi-xih-tin (plants/years)
  • tzonteco-matl (skull/head) = tzo-tzonteco-nti (skulls/heads) [The n goes at the beginning of the syllable]
Notes:
  1. It is important to know that the suffix -huitl is taken as a whole syllable, but when it is transformed to plural, the h is kept in the word and it becomes part of the other syllable. I clarify this because it might be thought that the first syllable of xihuitl is xih, but actually it is xi, and this is the one that has to be duplicated.
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